Título: El susurro del heraldo
Autor: Arturo Otegui Malo
Saga: Autoconclusivo
Año de publicación: 2014
Año de publicación: 2014
Editorial: Círculo rojo
Precio: 10 €
ISBN: 9788490950289
Sinopsis:
Cuando yo leí la sinopsis me esperaba algo totalmente diferente. Sin duda el autor me ha sorprendido muy gratamente, pues me he encontrado con un libro diferente que me ha hecho pensar, y mucho.
En un principio, todo me resultó bastante desconcertante. No entendía muy bien de que iba la cosa: la historia principal es la de Gabriel, pero paralelamente también se nos narran algunos capítulos con Teresa (la directora del colegio al que Javier lleva a su hija) como protagonista; además, casi todos los capítulos están introducidos por un fragmento, que suele ocupar una cara o algo más, sobre un adolescente o un niño, en el que nos cuenta pequeñas cosas de su vida. Esto ha hecho que al principio me costara mantener el hilo, y por eso he tardado tanto en leermelo (8 días ni más ni menos, lo que es bastante para un libro tan cortito).
A pesar de este desconcierto inicial, el libro me ha gustado bastante. La pluma del autor es magnífica, es de ese tipo de escritura que te da ganas de leer cualquier cosa porque solo necesitas leerla, así sin más: es cálida, atractiva, con voluntad de estilo, vaya. No sé como explicarlo, pero espero que me entendáis.
La novela presenta un narrador en tercera persona. En los capítulos de Gabriel o Teresa la narracación es en pasado, mientras que en los pequeños fragmentos introductorios de cada capítulo es en tiempo presente.
Los personajes están muy bien definidos: Gabriel es un profesor de la sección de sociología de la universidad. De joven era bastante tímido y cree que tuvo muchísima suerte al encontrar a Ángela. Es un hombre tranquilo, que disfruta de la vida que lleva, la cual dará un giro de 180º al encontrar la lista. Ángela, la mujer de Gabriel, es una persona muy dulce que quiere mucho a su marido. Teresa, la directora del colegio, es una mujer con un niño, cuyo marido murió hace un par de años. Es responsable, hace bien su trabajo y confía en su deber moral.
La novela representa en un principio la pura realidad cotidiana, con problemas reales de adultos, los cuales, para Gabriel se convierten en deber moral, qué debe o qué no debe hacer. Además, nos encontramos con un ritmo bastante lento, pero no aburrido, pues en el fondo se avecina una suave tensión que se va haciendo cada vez más palpable a medida que llegas al final.
Para terminar, me gustaría destacar el final. En mi opinión, el autor no podría haber elegido un final mejor, creo que con ese fin de novela, deja el listón muy muy alto.
Sinopsis:
Gabriel es un
hombre afortunado. Disfruta de una vida plena junto a su maravillosa
familia, y en su trabajo (profesor de universidad) está a punto de
ver cumplido su anhelo: ser el próximo director del Departamento de
Sociología. Un día, por casualidad, encuentra una lista con varios
nombres. Nada hace presagiar que, a partir de ese instante, una serie de
circunstancias extrañas e inesperadas pondrá a prueba sus más
arraigadas convicciones.
Opinión personal:
Gabriel está casado con Ángela, con la cual tiene dos hijos, Jaime y María. Disfruta de su familia y de su trabajo como profesor en el departamento de sociología de la universidad. Pero un día, encuentra una misteriosa lista con varios nombres. Jamás imaginaría que ese manojo de folios abandonados en una mesa de la cafetería se convertiría en su propia criptonita. Cuando yo leí la sinopsis me esperaba algo totalmente diferente. Sin duda el autor me ha sorprendido muy gratamente, pues me he encontrado con un libro diferente que me ha hecho pensar, y mucho.
Recuerda que, a veces, una sola gota de tinta es suficiente para cambiar el color de todo un vaso de agua.
En un principio, todo me resultó bastante desconcertante. No entendía muy bien de que iba la cosa: la historia principal es la de Gabriel, pero paralelamente también se nos narran algunos capítulos con Teresa (la directora del colegio al que Javier lleva a su hija) como protagonista; además, casi todos los capítulos están introducidos por un fragmento, que suele ocupar una cara o algo más, sobre un adolescente o un niño, en el que nos cuenta pequeñas cosas de su vida. Esto ha hecho que al principio me costara mantener el hilo, y por eso he tardado tanto en leermelo (8 días ni más ni menos, lo que es bastante para un libro tan cortito).
La novela presenta un narrador en tercera persona. En los capítulos de Gabriel o Teresa la narracación es en pasado, mientras que en los pequeños fragmentos introductorios de cada capítulo es en tiempo presente.
Los personajes están muy bien definidos: Gabriel es un profesor de la sección de sociología de la universidad. De joven era bastante tímido y cree que tuvo muchísima suerte al encontrar a Ángela. Es un hombre tranquilo, que disfruta de la vida que lleva, la cual dará un giro de 180º al encontrar la lista. Ángela, la mujer de Gabriel, es una persona muy dulce que quiere mucho a su marido. Teresa, la directora del colegio, es una mujer con un niño, cuyo marido murió hace un par de años. Es responsable, hace bien su trabajo y confía en su deber moral.
El filtro pesimista de la mirada adulta nublaba las cosas.
La novela representa en un principio la pura realidad cotidiana, con problemas reales de adultos, los cuales, para Gabriel se convierten en deber moral, qué debe o qué no debe hacer. Además, nos encontramos con un ritmo bastante lento, pero no aburrido, pues en el fondo se avecina una suave tensión que se va haciendo cada vez más palpable a medida que llegas al final.
Para terminar, me gustaría destacar el final. En mi opinión, el autor no podría haber elegido un final mejor, creo que con ese fin de novela, deja el listón muy muy alto.
Nota final:
Gracias a Círculo Rojo por el envío del ejemplar.

